Sábado 28
El sábado amaneció, como viene siendo habitual en Lille, bastante nublado y con tendencia a llover. A si que la barbacoa que teníamos planeada para esa noche corría serio peligro. Pero nos pusimos rápidamente en acción, a Patricia se le ocurrió que, ya que su cocina era móvil, podíamos cocinar bajo techo con sartenes en algún lado, pero nos faltaba el sitio ideal para ello, pues como sabéis en las residencias universitarias esta prohibido hacer ruido a partir de las 10 de la noche.

Majares de la tierra.
pero no en todas, en Leonardo, residencia de la ecole central, no tienen vigilancia y tienen unos pasillos muy amplios, así que teléfono en manos nos dispusimos a llamar como locos a Marta para pedirle permiso para invadir el pasillo de su residencia. Tras varios intentos fallidos conseguimos dar con ella y conseguimos el ansiado permiso. Poco después nos dirigimos con nuestros 50 l. de sangría, 92 salchichas, 72 hamburguesas y 30 barras de pan. La afluencia de público fue algo menor de la esperada ya que Gorka que vendría con 15 personas, llego tarde a las 23:20 y solo con 4 personas más. Aunque el numero de asistentes llego sin duda a la media centena. Después de esto, Pol, Mireia, Marta, Paolo y yo nos quedamos a limpiar un poco el destrozo ocasionado y el resto partieron en el último metro.

Pócima reconstituyente.
Llegamos a Lille en el coche de Paolo y nos plantamos en frente de la casa de los españoles, donde hay una pequeña placita, después de terminarnos 2 cajas de 30 cervezas nos dirigimos a los bares habituales, para sorpresa nuestra conseguimos entrar casi todos, sino todos, en “le father” donde continuamos la fiesta hasta las 5 de la mañana, entonces decidimos emigrar de bar y acabamos la noche en “la Scala”, ya que era el ultimo día de Gorka y había que esperar hasta las 8:30 que cogía el tren hacia hendaia, no aguantamos tanto así que a las 7 salimos del bar a una calle completamente iluminada por el sol de la mañana que ya nos daba los buenos días, de camino hacia el metro bañamos a Gorka en la fuente de la “Grand Place”, y al despedirnos algunos de él, ya que otros le acompañaban a la estación de tren, volvieron a surgir algunas lagrimas como al principio de la noche.
Pero no te preocupes Gorka que de nosotros no te vas a librar tan fácilmente.




